Belleza Verdadera
Belleza Verdadera
¿Has conocido a una de esas mujeres que parecen brillar con una luz diferente y especial?
No me refiero a la luz de los flashes de las cámaras digitales, a los aros de luz led, maquillaje y ropa lujosa. Tampoco quiero que te imagines esas sonrisas forzadas .Se trata de una belleza espiritual que destella la paz de un corazón tranquilo y en calma.
La Biblia te motiva a ti y a mí a que permitamos reflejar la verdadera belleza, la perfección del carácter de Dios. ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué distingue a una mujer que ama a Dios?
1. Busca la Presencia de Dios cada día. La mujer que alegra el corazón de Dios reconoce su necesidad y dependencia de él. Para ella es prioritario pasar tiempo delante de Su Presencia cada día, entregándole sus cargas totalmente confiada en que Él obrará y permanece atenta en espera de su respuesta.
2. Su identidad viene del Creador
Ella sabe que ha sido perdonada; no vive atada a su pasado. Vive con el gozo que trae el perdón y el saberse amada, escogida por su Padre. Reconoce que aunque en términos humanos no parezca muy especial, ella es valiosa y preciosa para sí misma y para Dios.
3. Obedece la Palabra de Dios
Bella es la mujer que ama a Dios, busca su aprobación antes que la personas, tanto así que ante cada situación o decisión ella le pregunta al Señor qué debe hacer.
4. Lleva el gozo y la paz del Señor.
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
(Gálatas 5:22-23)
Está tan llena de Dios que su andar, actuar y hablar están dirigidos por Dios. Su rostro brilla de gozo y paz del Señor. Sus palabras son bálsamo; siempre están llenas de bondad, traen sanidad y esperanza a los que las escuchan.
5. No se deja vencer por los problemas
Esta clase de mujer es fuego, es poder, una mujer con una fe inquebrantable y un optimismo basado en su fe en Jesús, porque su confianza no está puesta en su humanidad, sino en el poder de Dios y ante los problemas de la vida, no deja que el estrés le robe la paz sino que lleva sus preocupaciones a Dios en oración y le agradece su intervención de antemano. Tiene la seguridad de que él no la dejará sola. Espera en el Señor para que le muestre cuándo moverse y qué hacer en cada situación.
Para vivir esta clase de belleza, es necesario vivir constantemente conectada a la fuente del Amor, que es Dios, cuidar a diario nuestras palabras, nuestro andar, limpiar nuestra mente a diario, cultivar a diario nuestro templo, nuestro cuerpo, nuestra mente.
Muchos Cariños.
Stephanie Caró.



Comentarios
Publicar un comentario
¡Gracias por Comentar! Tu opinión es valiosa, Juntos Crecemos.